Han pasado muchas cosas en México respecto a la elección presidencial del 2006. Algunas no se esperaban, otras ni nos la imaginábamos. ¿Cómo es que hemos llegado a este punto?

El 3 de julio no se dio un resultado, porque según el IFE, la diferencia entre los dos candidatos punteros; Andrés Manuel López Obrador y Felipe Calderón Hinojosa, era de menos del margen de error de las encuestas y el conteo rápido. Hasta días después, cuando se había realizado el conteo de las actas distritales, las cuales le daban una mínima ventaja de 0.60 puntos porcentuales, aproximadamente 200 mil votos de diferencia. De inmediato, AMLO y sus allegados se negaron a reconocer el resultado, comenzando a hablar, primero, de un fraude cibernético, y después, un fraude “a la antigüita” .

El país se esta dividiendo y polarizando, y en mi humilde opinión, la gran culpa es de AMLO y de Calderón. Me encantaría ver el conteo voto por voto y que el perdedor, llámese como se llame, acepte y SE CALLE, porque con las formas que esto esta reaccionando, el país se divide y se desestabiliza y eso No es bueno para la democracia y “clima” de este país.

En otro orden de ideas, aunque bien relacionadas con esto. López Obrador se esta autodestruyendo su propia imagen de demócrata (si alguna vez la tuvo). Intolerante, con una actitud que asemeja más la de un niño chiquito haciendo berrinche, azuzando a las masas. No se les niega que pueden hacer marchas, o eventos de apoyo, pero poco a poco se comienzan a desorganizar y radicalizarse ese tipo de protestas. Todo eso, animado por el PRD y el mismo AMLO, que estoy casi seguro, que aunque se cuenten voto por voto, y se demuestre que el perdió, No aceptara. Lo peor de esto es que hay muchos que le creen…